Auralís Herrero: Exponente de la moda sostenible

Auralís en su estudio. Foto Suministrada/ http://www.monicafelix.com/

 

 

 

Por Juan Soto Meléndez
FashionVitrine.com

La diseñadora de modas Auralís Herrero-Lugo emprendió hace años una aventura ecológica con la idea de poder continuar con su viaje creativo de hacer ropa para hombres y mujeres sin lastimar su entorno, o sea, nuestro planeta. Su enfoque no es una moda pasajera, sino que es un compromiso consigo misma, que fortalece día tras día, con mucha convicción. Es una forma de diseñar denominada moda sostenible, al que pocas personas han entrado, pero que va tomando auge en los Estados Unidos y, con cierta timidez, en Puerto Rico.

Auralis, creadora de Auralis Studio, reside desde hace cinco años en Nueva York, a donde llegó luego de haber estudiado diseño de modas y textiles en Moore College of Art and Design, en Filadelfia. Sin embargo, su conexión con su natal Puerto Rico está casi intacta. Vuelve a la isla caribeña para recargar baterías y absorber nuevas ideas para crear. Además de su visión eco-amigable, es una puertorriqueña que vive muy orgullosa de sus raíces, y comprometida con el quehacer cultural del país, realidades que enriquecen su proceso creativo, colección tras colección.

“Las 2 islas me inspiran e informan mi punto de vista como diseñadora.  Por eso defino mi estética como Urbe Tropical, que para mí no es otra cosa que la mezcla de la vida en el trópico y la ciudad. Como se vive en cada isla (Manhattan y Puerto Rico) es diferente y similar a la vez. Puerto Rico y la ciudad de Nueva York son 2 islas llenas de contradicciones y dualidades. En Puerto Rico lo español se convierte en urbano y lo viejo rejuvenece, en Nueva York lo urbano se convierte en tropical y lo nuevo envejece mas rápido que en ningún sitio que conozca”, analiza la joven modista.

Aunque hoy está convencida de que va por el camino correcto, de pequeña fue como muchas otras chica, que le hacían ropa a sus muñecas, según confesó en entrevista con www.fashionvitrine.com. Recuerda que le dibujaba trajes a sus juguetes y se la pasaba experimentando con retazos.

Sin embargo, con el pasar de los años, ha tomando conciencia de algo importante y que ha definido su forma de ver el mundo. “Siempre supe que iba a pasar el resto de mi vida jugando con telas. Entonces, cuando empecé a trabajar en la industria, ya después de graduada de la universidad, me empecé a dar cuenta del terrible impacto que tiene la industria de la moda en el planeta. Las cifras son alarmantes”, declara.

“No me hacía sentido ganarme la vida diseñando ropa que se manufactura en condiciones casi infrahumanas y contaminando los ríos de las aldeas de los trabajadores, para después gastar mi sueldo comprando vegetales orgánicos. No era consistente. Entonces dije, bueno, si a mí lo que me gusta es hacer ropa, ¿de qué manera puedo seguir haciendo lo que amo sin que el planeta tenga que pagar las consecuencias?”, se preguntó. “Es ahí cuando la eco-ventura coge forma y hasta el sol de hoy, estoy súper feliz”, dice en cuanto de su incursión en la moda sostenible. “Es una aventura de aprendizaje acerca de todo lo eco-amigable, hay crecimiento todos los días. Siempre me pregunto de qué manera puedo ser más eficiente, más práctica, más barata para el planeta”, reflexiona.

Su manifiesto es claro y contundente. Es muy consiente de los materiales que utiliza para sus piezas, y tiene muy claro porque los prefiere ante otros, que tal vez pueden ser más económicos. Las telas con las que juega hoy son distintas a las que acariciaba cuando pequeña. La materia prima para su sello es el cáñamo, bambú y algodón orgánico, y la línea de jeans de su marca se produce también con materias naturales y sustentables al tiempo que están libres de procesos extremadamente costosos y tóxicos que se utilizan para el lavado en busca de efectos especiales en sus terminaciones, como es el caso de la apariencia gastada o ajada que tan de moda están.

“Mi premisa en cuanto al diseño de modas es bastante simple; hacer ropa práctica y a la vanguardia de la moda para hombres y mujeres que al planeta le cueste lo menos posible”, asegura.

También es importante para Auralís la plataforma en la que exhibe sus diseños. Por ejemplo, su segunda pasarela presentada en Nueva York, la presentó en la primera edición de The Green Shows New York Eco Fashion Week. Este año será distinto, según adelanta Auralís, porque esa organización ha preferido hacer eventos enfocados en las ventas y en promover el movimiento de otra forma. Eso ha provocado que ella se las ingenie para presentar su próxima colección. “Mi plan es tener una presentación independiente durante la semana de la moda en Nueva York  que será en septiembre, del 8 al 13 del 2011”, adelantó.

¿Cómo describirías el proceso creativo por el que atraviesas para crear una nueva colección?, preguntamos.

Todo proceso creativo para mí tiene un punto de partida inicial siempre; Puerto Rico.  Me encanta tomar elementos de la cultura puertorriqueña y pasarlos por varios filtros, hasta acabar con elementos de nuestra cultura que son universales para el mundo, pero a la vez  indelebles de la puertorriqueñidad. De ahí paso a los colores. El color es una de los elementos más importantes del diseño para mí. Los colores de todas mis colecciones se pintan con tintes naturales, no tóxicos.  De ahí pasamos a telas y ropa. Es un reto de diseño  bastante grande porque todavía no hay tanta variedad de telas y colores eco-amigables. Esta colección que presentaré en septiembre todavía esta gestándose.

Estampado Toño Bicicleta, creado por Raquel Berríos, diseñadora de textiles.

Es de esta forma que Auralís creó una pieza clave en su pasada propuesta. Su gesta no la lleva sola, mas sí con artistas de otras disciplinas, entre ellos puertorriqueños que han migrado a Nueva York con la ilusión de surcar nuevos caminos, alejándose de la cotidianidad boricua de la isla. Es así que nace un atractivo estampado bautizado como “Toño Bicicleta”, inspirado en el legendario y notorio prófugo puertorriqueño, asesinado en la década de los años 90.

“El estampado de Toño Bicicleta tiene una historia bien singular”, explica Auralís. “Yo colaboro mucho con la diseñadora de textiles Raquel Berríos. Ella fue quien lo diseñó. Estábamos una noche en el estudio trabajando y sabíamos que queríamos hacer algo con bicicletas pero no sabíamos exactamente qué. Dentro de las imágenes que teníamos de inspiración había una foto de mi papá circa 1978  en la playa de Ocean Park corriendo bicicleta con una pava en la cabeza. Esa imagen básicamente era la esencia de lo que visualizaba para la colección primavera/verano 2011. Raquel mira la foto y me pregunta; “Y cuando tu ves esta foto ¿en que tu piensas?” Y yo le contesto; pues en qué más va a ser; en Toño Bicicleta! No fue necesario decir más”, comparte con fashionvitrine.com la artista. El resultado fue un atractivo estampado que utilizó en camisetas para hombres, pero también en algunas piezas para mujer.

“Yo diseño para personas con estilos de vida urbanos y tropicales a la vez. Gente que corre bicicleta para el trabajo, y necesitan ropa que se vea bien en la bici y en la calle. Gente que despide el año en Culebra o en Vieques y necesita ropa tropical que sea práctica pero a la misma vez que tenga longevidad en sus guardarropas.  Mis clientes  se cuestionan de dónde viene lo que consumen y demandan transparencia en lo que compran. Entonces todo mi entorno tiene que ver con lo que diseño de una manera u otra, para mí todo tiene que tener una función”, dice.

Auralís está clara de lo quiere y de lo que tiene en sus manos. La ventaja es que es una pionera en estos menesteres de la moda sostenible. Todavía le falta mucho por crear, pero con su entusiasmo y dedicación seguramente podrá trazar nuevas formas de hacer moda atractiva, sin que el planeta, como bien ella dice, siga siendo lastimado.

 

 

 

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