ENTREVISTA: Roberto Ramos, el maquillador de las estrellas, cumple otro de sus sueños

Roberto Ramos

MIAMI BEACH.- Desde que llegó a la ciudad de Miami, el maquillador Roberto Ramos tenía muy claro que se trataba de un viaje distinto, uno que, sin temor a equivocarse, le cambiaría su vida para siempre. En su adorada Venezuela, Roberto Ramos ya se destacaba como uno de los maquilladores jóvenes más talentosos del país, por lo que su proyección internacional nunca estuvo en duda. Sin embargo, dar ese primer paso no fue nada fácil y con toda probabilidad llegó antes de lo previsto a los Estados Unidos.

Por @JuanEnVitrina / jsoto@fashionvitrine.com

Optimista, colaborador, afable, sonriente, pero sobre todo, soñador, Roberto, natural de la ciudad de Valencia, capital del estado de Carabobo, Venezuela, no se dejó intimidar por un cambio tan radical al llegar a Miami en el 2014, dejando todo lo que tenía en su país para, como muchos de sus compatriotas en estos tiempos, apostar por un mejor futuro. Y no se equivocó.

Hoy, disfruta el fruto de su esfuerzo de muchas maneras. Primero, aquél trabajo que un día comenzó en Venezuela, lo continúa hoy en esta ciudad, donde arregla a celebridades de renombre nacional como Chiquinquirá Delgado, Elizabeth Gutiérrez, Marlene Favela, Camila Canabal, por solo mencionar algunas. Son ellas su mejor carta de presentación.

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También, su talento le ha valido para liderar una serie de ‘Masterclass’ que le han llevado a varias ciudades de los Estados Unidos, pero también a otros países como México, Argentina, Chile, Panamá, República Dominicana, Colombia o Perú. El 2017, sin duda alguna, fue uno muy importante en su carrera. Este 2018, la misión es otra.

Y se trata de otro gran sueño cumplido, el lanzamiento de su colección de brochas de maquillaje, una selección curada con mucho empeño, pensada en la mujer moderna. Son las que toda mujer debe tener en su neceser: once en total, confeccionadas a mano en Francia, con cerdas sintéticas de la más alta calidad. Este es un proyecto que inició como un gran sueño hace muchos años, pero que en el año 2016 comenzó ha hacerse realidad.

RR FRANCIA

 

Su pasión por el maquillaje le ha llevado a arriesgarlo -e invertirlo casi todo- con el fin de conseguir la mejor calidad de este producto de lujo, según nos ha contado en entrevista exclusiva el maquillador. Roberto Ramos también es un hombre agradecido y eso queda plasmado en cada una de las once brochas que creó. Todas llevan un nombre, algunas, el de las mujeres más importantes de su vida, otras, el de los lugares que han marcado su vida y que están en su corazón.

Con Roberto Ramos conversamos de su trayectoria, de aquel primer encuentro con la organización de Miss Venezuela y lo que mujeres como Chiquinquirá Delgado han significado para su desarrollo profesional o personal.

– Roberto, ¿Cómo surge tu interés por el maquillaje?

– Yo creo que ese interés nació dentro de mí, estaba ahí desde otra vida, porque desde que tengo uso de razón me llama la atención todo este mundo del maquillaje, del fashion, de la peluquería. Tengo tres hermanas, somos básicamente contemporáneos. Recuerdo que desde pequeño siempre me gustaba hacerles trenzas, peinarlas, maquillarlas. Jugábamos al Miss Venezuela; sabes que en Venezuela, igual que en Puerto Rico, la cultura de los certámenes es bien fuerte, y entonces les hacía la corona con papel de aluminio, las maquillaba, en aquél entonces, eran disparates. (risas)

Ya como a los 14 años, me escapaba del colegio y me iba al salón de un amigo, y ahí aprendí a hacer cosas, a pasar «blower», empecé a dar mis primeros pasos en maquillaje y tenía ya gente, dentro del salón, que le gustaba que las maquillara. Pero fue a los 16, que comencé a trabajar con alguien, en mi ciudad, en Valencia. Con él aprendí muchísimo, ya ha perfeccionarme, a empezarme a codear con algunas celebridades. Empecé a conocer reinas de verdad y celebridades venezolanas y poco a poco fui conociendo, porque este es un mundo de muchas conexiones.

RR CHIQUINQUIERA

Sin imaginarlo, la pasión de Roberto Ramos por este oficio le llevaría a cumplir lo que bien pudo haber sido su primer gran sueño, entrar al mundo de los certámenes de belleza. Y lo conseguía por la puerta grande, con el Miss Venezuela. Muy cuidadoso con sus palabras, para que no haya ningún mal entendido, Roberto Ramos me aclara que no entró como miembro oficial de la organización rápido, sino que lo hizo de la mano de otros grandes estilistas de su país, que confiaron en su talento y lo invitaron a asistirlos en sus labores durante la celebración del certamen del año 2000.

– ¿Cuándo fue tu primera vez en el Miss Venezuela?

– Mi primera vez en el Miss Venezuela fue cuando tenía 18 años. Otro de los que maquillaba a las misses, bueno que las maquilla todavía, de toda la vida, vio mi talento y en un momento, había una actividad no muy importante con las misses, pero que sí requería de maquilladores, me invitó y me llevaron desde Valencia hasta Caracas. Esa fue mi primera oportunidad. Eso fue en el año 2000.

Ese año, recuerda Roberto, la selección de las reinas se comenzaba ha hacer por separado para los certámenes de Miss Mundo y Miss Universo. Él tuvo la oportunidad de trabajar para la selección de Miss Mundo Venezuela 2001, siendo coronada Andreina Prieto. «La recuerdo perfectamente, porque tuve la oportunidad de maquillarla una vez«.

ANDREINA PRIETO

La representante para el Miss Universo 2001 escogida ese año fue Eva Ekvall. Y fue con ella que años después entablaría una bonita amistad. «Ella fue una gran amiga. Nos hicimos amigos luego de que ella había participado en el Miss Universo, ya había empezado a trabajar en televisión. Como teníamos amigas misses en común había otra miss de Valencia, que fue Miss International 2003, que se llama Goizeder Azúa, que era muy amiga mía y muy amiga de Eva, entonces, ella nos vinculó», recuerda con cariño Roberto Ramos. Eva Ekvall. La reina falleció a los 28 años de edad de cáncer el 17 de diciembre de 2011.

-Cuando entras por primera vez al Miss Venezuela, qué recuerda de ese momento, tomando en consideración que cuando jovencito jugabas a arreglar a las reinas con tus hermanas?

– Fue un sueño hecho realidad. Me parecía mentira ver a todas las misses. Además, yo era ‘missiólogo’, desde niño tenía todos los recortes de las misses, hacía unos ‘books’ con los recortes de los periódicos, todo lo que salía lo coleccionaba. Así que me parecía mentira estar ahí, ver en persona a las misses, trabajar ahí. Y recuerdo que todos los maquilladores se preguntaban que quién era yo, que de dónde había salido, tan jovencito.

Roberto continuaría asistiendo a otros maquilladores profesionales hasta que llegó el día en que tuvo la oportunidad de su vida. En el año 2008 formaría parte de la Organización como maquillador oficial del Miss Venezuela hasta el año 2013. Un año después estaría haciendo maletas para mudarse a Miami. «Fue en el 2008 que me dieron la oportunidad de entrar a la organización como maquillador. Fue el año en el que ganó Stefanía Fernández», recuerda.

– Cuando tomas la decisión de salir de Venezuela, ¿ya lo tenías contemplado o fueron las circunstancias del país las que te llevaron a dar ese paso?

– Uno de mis sueños siempre fue internacionalizarme. Y yo trabajaba con Chiquinquirá Delgado en Venezuela, el último maquillador que trabajó con ella antes de que se viniera para Miami. Sus últimos dos años en Venezuela, fueron conmigo. Recuerdo que cuando ella vino a audicionar para Univisión, yo vine con ella. Esas ganas de venirme me nacieron muchísimo más en ese momento. Me estaba yendo muy bien en mi país, era una época muy próspera, muy exitosa. Había comenzado internamente, en el país, ha hacer mis ‘Masterclass». Me estaba yendo muy bien. Recuerdo que Chiquinquirá me dijo que me iba a ayudar para que yo me viniera. Eso fue en el año 2010, pero yo todavía no me sentía preparado para dar ese paso.

Roberto tendría que esperar cuatro años para tomar la gran decisión de emigrar. El plan parecía el perfecto. Llegaría a los Estados Unidos como parte de un importante proyecto con Telemundo. Entonces se daba forma a un programa estilo reality llamado «Miss Latina Universo», donde se escogería a una representante latina para que hubiese entrado a participar en Miss Universo. «Ellos vieron mi currículo, conversaron conmigo, vieron que era especialista en misses y que era instructor, experto en «coaching» de maquillaje, que tenía la experiencia de maestro. Se interesaron muchísimo en mí. Fue la decisión mágica, me voy a Estados Unidos soñadamente, con permisos para trabajar, con Telemundo, por la puerta grande. Así me vine. Me mudé en febrero de 2014.

Sin embargo, quince días antes de que el proyecto saliera al aire, se canceló.

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– ¿Te asustó esa noticia?

– No, para nada. Sí fue así como ‘¿y ahora que voy a hacer?’ Claro, sí era algo importante para mi carrera, pero no me asusté en ningún momento. Aunque en algún momento sí me pregunté qué voy a hacer, bueno nada, me tocará empezar de cero, como lo hice en Venezuela. Ahí es donde Dios, no sé, la vida, te vuelve a poner como en un lugar en la que te viene una retrospectiva de toda tu vida y repasas cómo lo hiciste, cómo lo lograste, porque yo sí me vine de Venezuela en el mejor momento de mi carrera. Sí, fue un bajón, pero yo creo que un bajón para agarrar impulso para subir.

Y así ha sido. Desde entonces no ha dejado de trabajar como maquillador independiente. Ha recibido algunas ofertas de trabajo, pero ha preferido mantenerse enfocado en fortalecer su nombre, que al fin del día, es su propia marca. «Yo siempre he tenido claro lo que quiero y a dónde quiero ir. Y aunque la televisión me encanta, pero no para trabajar de lleno sino para algún evento, alguna alfombra roja, de repente algún ‘TV Show’ que sea de una temporada, pero que no sea que esté encerrado en un set. No, porque entonces tu proyección, tu crecimiento profesional se para, se estanca», explica.

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– El año pasado fue uno muy importante para ti y tus ‘Masterclass’. Fueron muchas ciudades las que te recibieron. Ya lo venías haciendo en Venezuela, pero ¿Cuándo surge la idea de retomarlo?

– En el 2016 oficialicé mis ‘masterclass’. La primera ‘masterclass’ que hice de 200 personas la hice con Chiquinquirá Delgado, un poco inspirándome en lo que hace el maquillador de Kim Kardashian, (Mario Dedivanovic). De hecho recuerdo que cuando fui a ver la ‘masterclass’ de Kim y Mario, llamé a Chiqui desde el avión y le comenté lo que quería, hacer la versión hispana de este trabajo, desde Miami. Ella, me apoyó y lo concretamos. Y así fue.

– Y este año, comienzas con paso firme con el lanzamiento de tus brochas. ¿Cómo comienza este proyecto? 

-Siempre ha sido un sueño para mí tener mi marca. Siempre quise buscar un lugar que fuese único, que fuese espectacular, que fuese especial y sobre todo que le diera mucho respaldo y credibilidad a lo que yo estaba haciendo, a mi trayectoria, a mis 21 años de experiencia. Quise diferenciarme -porque este es un mercado bastante competitivo- de otros colegas y quise hacer algo especial. De la mejor calidad, por supuesto, no escatimé, es un producto costoso porque es hecho a mano, y quise darle ese valor especial que casi nadie lo hace en estos días. Quería que fuera un producto único, hecho con amor, con la última tecnología que existe para trabajar con cerdas sintéticas. Y así nació este proyecto, en Francia.

– ¿Qué te motivó a escoger esta fábrica?

– No fue solamente por los estándares de calidad que tiene esta fábrica. Cuando yo entré a ella fue como, no sé, lo digo en el video, como que me dio un ‘feeling’, hubo magia cuando llegué, y como me recibieron con ese cariño… yo creo que ese es el valor agregado que tienen los pinceles. Ese cariño y vocación con los que la gente los hacen.

– ¿Se te hizo difícil seleccionar los nombres de cada uno estos pinceles?

– No, no se me hizo difícil. De hecho, fue un proceso muy orgánico, fue bien mágico. Recuerdo la reunión creativa que tuve con mi equipo de mercadeo, que está en Barcelona. Fue tan lindo cuando ellos me proponen darle un valor sentimental a los pinceles, porque ellos me conocen desde que yo empecé en esto. La dueña de la agencia es una de mis mejores amigas desde hace más de 20 años y es como mi descubridora. Ella también fue Miss y concursó en Miss Venezuela 1997 representando el estado de Carabobo, Heidi García… En esa reunión para ponerle los nombres, todo surgió muy orgánico. Me acuerdo que cuando llega el momento de nombrar el pincel para marcar la cuenca, para la formación del ojo, yo le dije, ‘bueno, este eres tú’. Y recuerdo que los dos nos pusimos a llorar, porque fue un proceso creativo muy lindo, con mucho sentimiento. Los nombres salieron automáticamente.

– ¿Qué representa Chiquinquirá Delgado para ti?

Chiquinquirá es una mujer muy influyente, muy importante. En Venezuela ella era un fenómeno. Yo le decía la Angelina Jolie venezolana. Además, una marca. Chiquinquirá podía tener al aire 10 comerciales de televisión con la cara de ella promocionando diferentes productos. Tu prendías la televisión y salía ella en diez comerciales de televisión, un fenómeno. La primera vez que yo trabajo con alguien de ese nivel fue con ella. Ella ha sido para mí una inspiración, un ejemplo a seguir. Recuerdo que la primera cuenta en dólares que abrí en los Estados Unidos fue ella quien me ayudó a abrirla. Nadie se imagina ese cariño que hay. Ya ellas no son clientas, ya ellas son amigas. De hecho, me acuerdo que cuando llegué a Estados Unidos, ya ella estaba instalada, ya tenía a su maquillador y a su equipo de trabajo, yo le dije, ‘mira, yo lo que quiero siempre es contar con tu amistad y cariño. Si te atiendo o no, no pasa nada porque nuestra amistad va más allá’.

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Hoy, Roberto Ramos sigue colaborando con la hermosa venezolana.  En cuanto a sus proyectos profesionales, está enfocado en fortalecer su marca. Además de haber lanzado estas brochas, ha lanzado cuatro modelos de pestañas que también nombró. Dos de ellas llevan los nombres de sus sobrinas, una el de su ahijada, y la cuarta se llama Pamela, el único nombre ficticio.

«Los proyectos de este año son enfocarme cien por ciento en el crecimiento de la empresa. De las brochas y de las pestañas. Sobre todo, el proceso de mercado, que requiere de mi tiempo, de mi energía y de mi dedicación. Sí puede que haya alguna ‘master class’, pero todavía no hay fechas. Es posible que sean para el último trimestre del año. El gran proyecto son las brochas«, cuenta.

Y si hablamos de brochas, aquí te las presentamos. Si están interesadas en adquirirlas, te invito a que pases por la página oficial de Roberto, allí mismo las puedes ordenar: www.robertoramosmakeup.com

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Delia

«El primer pincel es para aplicar la base del maquillaje y lleva el nombre de Delia, haciendo homenaje a mi abuela, quien ha sido la base de mi vida y formación. De la misma manera que la base es el pilar fundamental del maquillaje, mi abuela lo ha sido para mí».

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Mayela

«Este pincel es ideal para hacer el contorno con tonos oscuros. Con él marcamos y definimos las estructuras del rostro. Lleva el nombre de Mayela, mi madre, la persona que me enseñó a darle estructura a mi vida».

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Miguelangel

«Con este pincel aplicamos el corrector y los puntos de luz del rostro en el contorno. Lleva el nombre de mi maestro, porque así como el corrector mejora las imperfecciones, Miguelangel fue una persona clave en mi formación como maquillador».

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Amor

«Este pincel es para aplicar el polvo y nos ayuda a sellar la base y el contorno aplicado previamente. Lleva este nombre, que significa tanto para mí, porque estoy convencido que el mundo se mueve a través del Amor, que es el que nos ayuda a sellar relaciones, familias y uniones».

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Gisselle

«Es el pincel para maquillar las cejas, nos ayuda a definir la expresión y darle carácter a nuestro rostro. Su nombre es un homenaje a mi amiga Gisselle, quien me ha enseñado a empoderarme, tomar mis propias decisiones, motivándome a madurar y moldear mi carácter».

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Ly

«Con este pincel se aplican los tonos de transición o difuminación. Por eso se llama Ly ( Ly Jonaitis, Miss Venezuela 2007, segunda finalista del Miss Universo 2007), quien es una hermana escogida que me ayudó y apoyó en la transición más importante de mi vida, el salto desde mi ciudad natal hasta mi proyección internacional».

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Madrid

«El pincel destinado a aplicar las sombras en el párpado móvil lleva por nombre Madrid, ya que es una ciudad con mucho significado para mí. La capital española me llena de color siempre que la visito, el mismo color que conseguimos cuando aplicamos las sombras de ojos e iluminamos el rostro».

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Heidi

«Es el pincel apropiado para definir la cuenca, enmarcar y dar profundidad al ojo. Se llama Heidi porque es alguien muy importante para mí, quien ha creído en mi talento desde mis inicios, siempre acompañándome, encaminándome, enmarcándome y definiendo mi trayectoria personal y profesional».

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Chiquinquirá

«El pincel para delinear el ojo se llama como mi amiga Chiquinquirá. Le he querido dar este nombre porque, además de ser una persona muy influyente en mi vida, esta es la parte del maquillaje que más le gusta. El perfeccionamiento con que se debe trazar el delineado define muy bien su forma de ser».

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Valencia

«Es el pincel para dar definición y remarcar la base del ojo, lleva el nombre de Valencia, mi ciudad natal, donde nací y crecí, el lugar donde están mis raíces, la base de mi vida y formación».

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Miami
«El pincel Miami es con el que aplicamos el colorete. Lleva por nombre la ciudad donde vivo, que de la misma manera que el colorete aporta color y vivacidad al rostro, esta ciudad me abrió las puertas y le da vitalidad y color a mi vida».

Si quieren adquirir las brochas de Roberto Ramos, puedes visitar su página web: https://robertoramosmakeup.com/

Me encantaría compartir tu historia de éxito aquí. Escribiéndome a mi email: jsoto@fashionvitrine.com

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